lunes, 22 de marzo de 2010

POR LA MAÑANA



















Yo jamás he tenido tiempo para leer, pero nada, jamás, ha podido impedirme que acabara una novela que amara.
La lectura no depende de la organización del tiempo social, es, como el amor, una manera de ser.
Daniel Pennac, "Como una novela"


La mañana es mi momento preferido del día, tal vez por lo que tiene de reiterado renacer, de abanico de posibilidades. Hace tiempo ya que elegí esos momentos primeros del día como los más apropiados para leer. Con la casa en silencio, en la soledad de mi cocina, me entrego a la pasión de la lectura, la más importante que me acompaña. Después, mis días son un no parar, un continuo ir y venir, organizar.. y ya apenas tengo tiempo para mí, tiempo para los libros. Por eso, decidí restar horas al sueño y salir al encuentro de mis libros en las primeras horas del día. Con mi café y mis tostadas, es el mejor momento de la jornada. Y al llegar la noche, con las obligaciones cumplidas y las fuerzas mermadas, me entrego al sueño pensando que ya queda menos para una nueva mañana y una nueva lectura.


2 comentarios:

  1. Comentario impertinente y muy habitual:
    "qué más quisiera yo que tener el tiempo que tienes tu para poder leer". Como si los que leemos habitualmente no tuviesemos también nuestras obligaciones domésticas o laborales.
    Sería una pregunta para mi muy comprometida por la honda significación de la respuesta, preguntar a los lideres políticos que leen o incluso si leen. Es posible que muchos candidatos a la gobernación no sepan lo que es la letra impresa de forma continuada.

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  2. Mucho me temo que gran parte de los males que asolan a nuestra desorientada sociedad va por ahí, demasiado amor al poder y la notoriedad y poco a la sabiduría y al conocimiento.

    Y sí, los que no leen por falta de tiempo también me ponen de los nervios. Si no pasa nada, si uno no es lector no lo es y punto, no hay que excusarse. Al fin y al cabo, ellos se lo pierden.

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