miércoles, 19 de diciembre de 2012

CAMINOS DE HIERRO (2 ) "LA CAROLA", LA GRÚA DE MI PADRE


En Bilbao, testigo del pasado industrial de una ciudad que ha perdido la mayor parte de su identidad fabril, se alza "La Carola", una grúa cigueña que fue la más potente de España, y formaba parte del astillero "Euskalduna", donde mi padre trabajó durante cuarenta años, toda su vida laboral.

Como una torre Eiffel, esta estructura enorme forma parte del Museo Marítimo de Bilbao, y con su vestido rojo se ha convertido en un emblema de la ciudad, menos internacional que el Guggenheim, pero mucho más importante para las personas que conocen, sienten y aman la ciudad.

"La Carola" tiene su propia historia, y parte de su leyenda es la de la elección de su nombre. Mi padre formó parte del equipo de obreros que se ocuparon de su montaje, y siempre me contaba esta anécdota:  cuando funcionaban los astilleros en la década de los cincuenta en que se procedió a su instalación, era costumbre que las mujeres de los obreros pasaran la ría en bote para llevarles el almuerzo. Una de esas mujeres, de una gran belleza, captaba la atención de los obreros, que interrumpían su trabajo para verla pasar. Esa mujer se llamaba Carola,  y los trabajadores decidieron llamar así a la grúa.

Mi padre es el único de aquel equipo que sigue vivo, y cada vez que voy a Bilbao me encanta contemplar este gigantesco mecano, ahora acompañado por el Museo Marítimo y el Palacio Euskalduna.



Pero para mí, es un monumento, un recordatorio permanente de la batalla que tuvo lugar a sus pies, en la dura década de los ochenta en que la reconversión industrial acabó con un fantástico astillero que daba trabajo a varios miles de personas y que vio salir de sus diques alguno de los buques de más envergadura de su época. Y es un monumento porque los obreros de Euskalduna no dejaron que su astillero se cerrara sino después de una lucha denodada y heroica que se prolongó durante meses y meses, dando un ejemplo de coraje que yo considero épico.







En estos tiempos de tantas reivindicaciones, de tantos derechos robados, de tanta estafa, expolio, mentira... recuerdo a mi padre y toda la lucha que él y los de su generación llevaron a cabo para que nosotros viviéramos mejor. La semana pasada perdí mi puesto de trabajo, y me daba muchísima pena llamar a mi padre para decírselo, lo sentía más por él que por mí.

He dudado si escribir "me quitaron" o "perdí" mi puesto de trabajo, y al final creo que la expresión más correcta es decir que lo he perdido, porque creo que no he sabido defenderlo suficientemente bien, como creo que en general no estamos defendiendo suficientemente bien toda nuestro patrimonio como sociedad.

"La Carola" es para mí  un símbolo que me recuerda que la lucha dignifica, y que no hay que vender baratos nuestros derechos.




                                       




3 comentarios:

  1. No conozco Bilbao, cuando vaya ten por seguro que visitaré esta grúa con una historia tan interesante. En cuanto a lo que cuentas de los problemas en Astilleros, como gaditana te comprendo perfectamente, ya que en mi tierra también lucharon mucho por mantener abiertos los astilleros, y aunque hoy en día no son ni la sombra de lo que fueron, al menos continúan en activo. Aprovecho también esta entrada para desearte unas felices navidades en compañía de tu familia y seres queridos, y mis mejores deseos para este nuevo año 2013. Besitos!

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  2. Mierda, no leí esta entrada.

    Mil besos que te sirvan para, un poco, tirar adelante con la fuerza que posees. No hay más, no hay más. Te toca seguir tirando del carro.

    N.

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  3. Al final la economía no financiera será tan deslocalizada y ajena a nuestro "primer mundo" que la imagen de una fábrica y su chimenea humeante empieza a ser algo añorado e idílico.

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