lunes, 30 de diciembre de 2013

LLEGAMOS AL 2014


Como soy agnóstica y por lo tanto no puedo celebrar el nacimiento de Dios y también republicana, así que el día de Reyes me parece un anacronismo, lo único que puedo felicitar estas fiestas es la llegada de un nuevo año. Que el 2014 sea un año mejor que el que acaba, que paren los desahucios, que podamos ejercer nuestro derecho al trabajo, que recuperemos la dignidad como sociedad y el que entra sea un año con más justicia para todos. ¡Feliz año nuevo!

viernes, 27 de diciembre de 2013

PREMIO LIEBSTER



Hace unas semanas, Cris, del blog  Cris en la India tuvo la amabilidad de otorgar el premio Liebster a mi blog. Me hizo mucha ilusión, y aunque he tardado un tiempecito en hacerle los honores, al fin me he pasado a recogerlo.

La aceptación del premio tiene algunas condiciones, entre ellas nombrar a la persona que te lo otorga incluir un enlace a su blog,  y contestar a las preguntas que te formule. También debe entregarse a otros 11 blogs a los que formular once preguntas. Sinceramente, para estas dos últimas condiciones no tengo tiempo material, así que como son opcionales, las obviaré de momento, y las retomaré en cuanto me sea posible. 
Las preguntas que Cris me hace son las siguientes:

1. ¿Es este tu primer blog? 

Sí, me lancé en plancha sin ensayos previos :-)

2. ¿Cuál fue el motivo de crearlo?

Me gustaba la idea de compartir aficiones y me atraía el formato de blog, Había sido forera activa durante bastante tiempo, y como en la red ya sabemos que una cosa llevaba a otra, y los descubrimientos se engarzan como las cerezas saliendo de un cesto, empecé a descubrir blogs interesantes, algunos de mis amigos foreros, y me sedujo la idea de tener yo también un espacio más personal. 

3. ¿Puedes explicar porque elegiste dicho título?

Pues el título surgió espontáneamente, fue una cuestión de inspiración, que tiene que ver con un juego de palabras a los que mi padre es muy aficionado y que practicába conmigo cuando yo era niña.

4. ¿Crees que los blogs se están convirtiendo en una forma de comunicación obsoleta?

Eso he oído por ahí pero no estoy de acuerdo. Yo particularmente me encuentro muy cómoda en este formato, y dada la cantidad de blogs activos que hay en la red, me cuesta creer que estén en fase de decadencia.

5. ¿Sueles publicar los artículos de forma periódica o solo escribes cuando estás inspirado?

Depend sobre todo del tiempo que tenga, y de si tengo algo que decir. La inspiración también tiene mucho que ver, hay entradas que salen solas, de un tirón, y otras que me llevan horas. Pero sobre todo, publicar depende del tiempo libre, por cierto muy escaso últiamente.

6. ¿Crees que el acceso a cualquier blog debe ser gratis para todos los seguidores?

Por supuesto, de hecho desconocía que pudiera ser de pago.

7. ¿Cuánto tiempo le dedicas a preparar las entradas de tu blog?

Me lleva bastante tiempo, entre hacer las fotos, y todo lo que conlleva la preparación, tardo mucho, normalmente además tengo que parar y retomar al cabo de un tiempo. Ésto me ha hecho desistir de publicar contenidos  relaccionados con la actualidad que han perdido vigencia.

8. ¿Te preocupan las estadísticas?

No, en absoluto. Más que preocuparme, me producen curiosidad. Por supuesto, me ilusiona que me lean, pero el blog es sobre todo un espacio de disfrute personal, no creo que tenga tanto interés lo que yo pueda decir, por eso me asombra haber llegado a sobrepasar el centenar de seguidores.

9. ¿Te has planteado alguna vez cerrarlo?

Varias veces, y de ello he dejado constancia aquí,  no me gusta hacer las cosas a medias, y la verdad es que apenas tengo tiempo para dedicarle

10. ¿Lees a menudo otros blogs?

Sigo bastantes, procuro leer todas las actualizaciones, pero la falta de tiempo hace que no siempre pueda comentar.

11. ¿El blog te ha generado alguna anécdota que desees compartir?

Bueno, me hizo ilusión que en una entrada dedicada a "Ojalá" de Silvio Rodriguez en la que comentaba el origen y significado de dicha canción, el mismo Silvio entró a comentarme la entrada. Fue todo un honor.

Hasta aquí el cuestionario planteado por Cris. No me queda sino recomendaros encarecidamente su blog y reiterarle mi agradecimiento.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

"LA QUIERO A MORIR", FRANCIS CABREL




Y yo que hasta ayer solo fuí un holgazán
y hoy soy el guardián de sus sueños de amor
La quiero a morir

Podeís destrozar todo aquello que veís
Porque ella de un soplo lo vuelve a crear
Como si nada, como si nada
La quiero a morir

Ella borra las horas de cada reloj
Me enseña a pintar transparente el dolor
Con su sonrisa
Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí
Y me cose unas alas y me ayuda a subir
A toda prisa, a toda prisa
La quiero a morir

Conoce bien cada guerra
Cada herida, cada sed
Conoce bien cada guerra
De la vida y del amor también

Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir
De un bosque de lápices se apodera de mí
La quiero a morlr

Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamás
Como un hilo de seda que no puedo soltar
No quiero soltar, no quiero soltar
La quiero a morir

Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar
Dos espejos de agua encerrada en cristal
La quiero a morir
Solo puedo sentarme, solo puedo charlar
solo puedo enredarme, solo puedo aceptar
Ser sólo suyo, sólo suyo
La quiero a morir

Conoce bien cada guerra
Cada herida, cada sed
Conoce bien cada guerra
De la vida y del amor también

Y yo que hasta ayer solo fuí un holgazán
Hoy soy el guardián de sus sueños de amor
La quiero a morir

Podeís destrozar todo aquello que veís
Porque ella de un soplo lo vuelve a crear
Como si nada, como si nada
La quiero a morir


lunes, 11 de noviembre de 2013

MIS HÚNGAROS DEL MEDITERRÁNEO

En mi biblioteca tengo algunos libros especialmente queridos, por diferentes motivos. Casi siempre debidos a su contenido, por su especial conexión con mi alma, pero los hay que lo son por su bella edición. Hay sin embargo libros que son especiales colectivamente, y esos son mis húngaros, los únicos además que están agrupados en torno a un criterio, en una biblioteca que no tiene orden ni concierto ni obedece a ninguna premisa que no sea la del aprovechamiento del espacio. Sólo mantienen un orden los libros de arte. Y además, los húngaros.

Soy especialmente sensible a la literatura centroeuropea del pasado siglo. Creo que mi primera toma de contacto con autores de ese territorio, fue sobre mis 14 años con dos novelas de una colección de Círculo de Lectores que agrupaba grandes novelas de amor de la literatura universal. No me impresionaron gran cosa los restantes títulos que la componían, pero sí me impactaron vivamente dos  que supusieron la avanzadilla de un afecto que años después tendría un hondo significado en mi vida.
El primero,"Carta de una desconocida", de Stefan Zweig, es de sobra conocido, fue un impacto para mí leerla a tan tierna edad, aunque siempre que la he releído, la edad adulta no ha sido obstáculo para la honda emoción que me produce. Me hizo incondicional de Zweig.

"Primavera mortal", de Lajos Zilahy, curiosamente epistolar como la anterior y curiosamente es una sóla la carta del argumento de la novela. Ésta no la he vuelto a releer, pero me reafirmó en mi gusto por esta clase de literatura tan contenida,  mesurada y con tanto fuego interno. Fue mi primera novela húngara.


Con los años, mi sección de húngaros ha crecido notablemente. La razón fue el descubrimiento a través de un foro literario que descubrí en mis primeros tiempos en internet donde me encontré con el mayor experto en literatura húngara traducida al español de este país. En un primer momento, él resultó ser la primera persona con la que me había encontrado que conocía a Hans Habe, autor húngaro de "Ilona", mi libro fetiche cuya historia ya conté aquí.


Después, llegaron de su mano otros autores del país magyar,  que me descubrieron un universo literario fascinante , por supuesto otras obras de Lajos Zilahy y Hans Habe, pero también Sandor Marai, del que tenía referencia pero aún no había leído hasta que le conocí, y sobre todo, los fantásticos descubrimientos que supusieron Magda Szabo, Dezso Kosztolányi y muy destacadamente el olvidado Ferenc Kormendi. De éste último, "La generación feliz" se convirtió en una de las lecturas de mi vida, es uno de los libros más desgarradoramente hermosos que he leído.




Y junto con los húngaros, las obras de Stefan Zweig, el primo austríaco, comparte espacio en la estantería y en el corazón. Recomendación de mi amigo, también "La piedad peligrosa". Qué grande, Zweig.



Pero en la sección de húngaros hay también algunos que suman a los méritos de su nacionalidad, la de haber llegado de cierta biblioteca a orillas del mediterráneo donde mi amigo atesora su impresionante colección. Son cuatro obras de su amado Zilahy que tengo el honor de albergar en mi biblioteca, regalo suyo que guardo como un tesoro. Uno de ellos, "El crepúsculo de cobre" en una edición de Reno sin la que él se quedó para regalármela a mí, y otro "La ciudad en vagones", es muy especial porque me acompañó en mis viajes al hospital y en las horas que pasé junto a la cama de mi madre enferma, dándome consuelo y compañía en una época muy difícil,


Libros con las huellas de su antiguo dueño, y con un gran valor sentimental para mí.







Húngaros que un día cambiaron de mar, y que de una biblioteca del Mediterráneo pasaron a una del Cantábrico. Espero que aquí sean felices y no echen de menos a su antiguo dueño.

martes, 5 de noviembre de 2013

ELLOS Y SUS BIBLIOTECAS (2)

La biblioteca de Jesús Marchamalo







Antonio Muñoz Molina


                                                                   Almudena Grandes


                                                          Arturo Pérez-Reverte



La impresionante biblioteca de Neil Gaiman. No me resisto a incluirla aquí aunque el autor no pose con ella.











                                Julio Caro Baroja en la biblioteca de Itzea, la casa familiar.


                                                   Boris Izaguirre. No es un autor al que leería, pero después de escucharle mucho en la radio hablando de libros me sorprendió muy gratamente su vasta cultura literaria. Incluyo, pues su biblioteca:


                                                       Elvira Lindo



                                                              Fernando Savater


                                                                      Maruja Torres




                                                        La biblioteca de Paul Auster





Una de las bibliotecas más bellas de las que tengo constancia, la de Alberto Manguel






miércoles, 23 de octubre de 2013

SOBRE EL COLECCIONISMO



A menudo me pregunto a mí misma si soy coleccionista de libros. Y la verdad, considerarme así me parece un eufemismo. No tengo la capacidad, ni ninguna especialización en un género, época o cualquier otro rasgo determinante aplicado a los libros que compro y leo. Soy, como otros, acumuladora de historias escritas por otros, coleccionista de historias, que en definitiva es lo que me atrae de ellos. También de todo lo que les rodea, biografías de escritores, marcapáginas, revistas literarias etc. Pero sin embargo, sí experimento sensaciones y sentimientos comunes con los que sí son coleccionistas aunque lo sean de cualquier otra clase de objeto. Me refiero a la felicidad de la búsqueda, al reto de ir de caza, a la ilusión del encuentro, al orgullo de la custodia, al deleite de la contemplación...


Aunque sé que algunos de los que se asoman por aquí ya lo han leído, traigo al blog el fragmento de un texto encontrado en la red que habla sobre los aspectos positivos del coleccionismo. Nada que objetar, salvo que en la parte más beneficiosa de la actividad de coleccionar, como es la ralación con personas que comparten tus mismos intereses, sólo haya podido yo encontrar seres afines  a través de la red. ¡Amantes de los libros de mi entorno, ¿dónde os escondéis?!


Visión positiva del Coleccionismo

La pasión de coleccionar es tan vieja como el hombre. Todos tenemos, como uno de nuestros rasgos fundamentales, una inclinación a coleccionar. 


Cuando el doctor Vallejo-Nájera llegó a considerar el coleccionismo comouna “patología sana” sintetizó de una manera brillante dos aspectos fundamentales en torno al coleccionismo. Por una parte su motivación psicológica. Así, esta pasión coleccionista de “reunidor de un poco de todo” es, como ya decía Cicerón, un modo de expresar inequívocamente el control sobre un aspecto de nuestra realidad privada, un modo de autoafirmación. Al coleccionista le mueve principalmente el deseo de posesión, la necesidad de una actividad libre, el propósito de autosuperación y la urgencia de clasificarse a sí mismo. 


En ocasiones estas cuatro motivaciones se producen conjuntamente para definir una pasión coleccionista que justifique a un mismo tiempo los apetitos íntimos, el afán de liberación, la propia vocación de artista y hasta la certeza de obtener una aceptación. El coleccionista invierte tiempo y dinero en una afición suavemente obsesiva: acopiar objetos de una misma gama, series de cosas que él considera en sí mismas valiosas. Una especie de ritual que en casos muy aislados se puede hacer patológica. Objetos de colección por otra parte que obedecen a cualquier criterio. 


Por otra parte, esa “sanidad” de la que hablaba Vallejo-Nájera se constata día a día a través de numerosos estudios que demuestran los beneficios que conlleva el coleccionismo. A su contribución en la creación de nuevos estímulos culturales y educacionales que desarrollen el aprendizaje entre los más pequeños –el caso de la placa de cava como ayuda didáctica, ya que mediante una enseñanza original, interesante y divertida, la placomusofilia instruye, además de desarrollar la capacidad intelectual, el lenguaje y la sociabilidad, la tendencia por el orden y el ahorro y un reposo físico y psíquico-, otras investigaciones han corroborado que el coleccionismo ayuda a superar el aislamiento social, además de servir como un remedio contra las vicisitudes y las prisas de la vida moderna, al ser ante todo una magnífica fórmula para llenar los ratos libres y educar a uno mismo y a los que le rodean en el gusto por lo bello, por la búsqueda y por la curiosidad. Asimismo, se deben difundir y analizar con mayor rigor sus virtudes terapéuticas. 


Así, muchos médicos recomiendan a personas mayores el coleccionismo , principalmente a pacientes que se recuperan de problemas de estrés o cardiacos. Y es que el coleccionismo debe vivirse como una afición flexible, que puede y debe convivir perfectamente con otras aficiones o actividades, pero que conlleva hábitos de conducta “sanos” que se mantienen durante toda la vida, como el carácter voluntarioso, constante, metódico y apasionado por la ocupación del tiempo libre, y que encierra la satisfacción personal por la posesión de algo único e irrepetible.

viernes, 18 de octubre de 2013