En casa, el más viejo es un libro de oraciones de 1857 de herencia familiar. Fue un regalo hecho a mi abuelo materno por su hermana, madre superiora del Convento de las Clarisas de Monforte de Lemos (Lugo), que yo conservo.
A pesar de las huellas propias de su edad, se conserva perfectamente, debido a la excelente calidad de la piel de la cubierta y del papel y la tinta, que no ha perdido prestancia ni nitidez.
Espero que dure muchos años más.
Tendrías que leer EL LIBRO DE LOS PADRES, de Miklos Vamos que es la historia de una familia judía a través del libro diario que pasa de generación en generación.
ResponderSuprimirQué argumento tan sugerente. Tomo nota.
SuprimirHola Ilona! Es muy interesante esta afición por los libros me imagino que lo tendrás que cuidar para que no se estropeen las hojas. además con el tiempo incrementara su valor, en fin que es una joya y estarás orgullosa de tenerlo. Un abrazo
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