miércoles, 14 de abril de 2010

MASCARAS

Contemplando la hermosa primavera, el cielo azul, las margaritas moteando el verde de la hierba, los árboles en flor, en fin, tanta belleza, una se pregunta cómo es posible que la hermosura conviva con el terror, la desgracia, la enfermedad... cómo es posible mirar sobrecogida la grandiosidad del mar, y al mismo tiempo no poder evitar mirar los ojos de la muerte. Es posible vivir, y sin embargo estar muerto. Es posible. Es posible sonreir a los demás, trabajar, tomar un café con tu pareja, escuchar a tus hijos, y sin embargo estar sangrando de una herida que jamás curará. Es posible levantarse una mañana pensando que es el anuncio de un día como los demás, y acostarse sabiendo que tu vida ya nunca será lo mismo.

2 comentarios:

  1. Más o menos ese pensamiento me asalta cuando vas a un entierro en un día precioso.Entonces piensas que sería menos hiriente para el fallecido ser enterrado en un día de rayos y centellas,

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  2. ES tan terrible comprobar cómo la vida es insensible al dolor, como todo sigue, como el mundo no se para...Es terrible y maravilloso, aunque duela.

    Un saludo, Ipoly.

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