lunes, 26 de septiembre de 2011

"HOY MI DEBER ERA", Silvio Rodriguez



Hoy mi deber era cantarle a la patria
alzar la bandera, sumarme a la plaza
hoy era un momento mas bien optimista
un renacimiento, un sol de conquista
pero tú me faltas hace tantos días
que quiero y no puedo tener alegrías
pienso en tu cabello que estalla en mi almohada
y estoy que no puedo dar otra batalla.

Hoy yo que tenia que cantar a coro
me escondo del día, susurro esto solo
¿Que hago tan lejos dándole motivos
a esta jugarreta, cruel, de los sentidos?
Tu boca pequeña, dentro de mi beso
conquista, se adueña, no toca receso
tu cuerpo y mi cuerpo cantando sudores
sonidos posesos, febriles temblores.

Hoy mi deber era cantarle a la patria
alzar la bandera, sumarme a la plaza
y creo que, acaso, al fin lo he logrado
soñando tu abrazo, volando a tu lado.



jueves, 22 de septiembre de 2011

CAMINO

Miro hacia adelante. Veo ante mí una sucesión interminable de días. Sé que transcurrirán uno tras otro como un arrastrar de pies, con un sonido de cadenas, como fantasmas. ¿Quién seré yo cuando llegue el día?¿En qué persona me habré converido ? 
Debo pensar mucho. Pensar y esperar. No seré otra, pero seré diferente a partir de lo que soy ahora.
Es tanto lo que he aprendido en estos años...Tanto lo que he perdido y lo que he ganado. Sé que en definitiva sólo se trataba de eso, de aprender, y no hay mayor maestro que el dolor.
Este dolor que todavía siento, que sé que ya nunca me abandonará del todo aunque espero que me traiga la paz. La paz al menos.

martes, 20 de septiembre de 2011

OTRA CLASE DE LIBROS Y ENTRETENIMIENTOS


No me gusta mucho la tele, aunque es muy difícil hoy en día prescindir de ella. Normalmente, las películas y programas a ver en familia se eligen por consenso, pero cuando no es uno de mi gusto me cuesta mantenerme delante del televisor sin nada que hacer, y no quiero tampoco aislarme de mi familia evadiéndome de su tiempo y su espacio a través de un libro, así que suelo compaginar esos ratos con otra actividad: hacer punto.

Es una tarea que me enseñó mi madre, que tejía muy bien además de coser por su oficio, pues era modista. Curiosamente, tengo poca mano para la costura, pero la lana se me da mejor. No lo suficiente como para hacerlo para personas (aunque hace años sí que me atrevía) pero sí para las muñecas que me encantan. Sí, sí, me gustan las muñecas y tengo unas cuantas, no de mi hija, si no mías. No me siento muy rara, sé que hay muchas mujeres adultas aficionadas a las muñecas que viven con pasión coleccionista. Yo no las colecciono, pero me gusta tener aquellas que me gustan, normalmente las que representan niñas o adolescentes, Corolle, Paola Reina, y por supuesto Nancy de Famosa. Las Barbies no me gustan mucho, soy justo de la generación anterior y no compartieron mi infancia.Tampoco me interesan mucho los bebés, a los que mi hija es muy aficionada.

Bueno, este verano ha sido bastante prolífico en cuanto a prendas y modelitos. Ahí van algunos:

A Liu de Paola Reina le hacía falta algo de ropa de otoño:

Clara, la última Corolle en llegar a casa, no tenía aún ningun vestido y no quería ir siempre con pantalones:
Y Cathy me pedía una prenda un poco más creativa, así que me atreví con los calados


Y con los escotes originales

También, como no, tengo libros relaccionados con esta actividad. "El libro del punto" me sirve de ayuda y de guía cuando me atasco o quiero hacer algo diferente. Era de mi madre, que también conserva en su casa sus libros de patronaje y corte y confección que a mí me fascinaban cuando era niña.


"PEQUEÑA SERENATA DIURNA", Silvio Rodriguez



Vivo en un país libre
Cual solamente puede ser libre
En esta tierra, en este instante
Y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
Que amo y me ama
Sin pedir nada
-o casi nada,
Que no es lo mismo
Pero es igual-.
Y si esto fuera poco,
Tengo mis cantos
Que poco a poco
Muelo y rehago
Habitando el tiempo,
Como le cuadra
A un hombre despierto.
Soy feliz,
Soy un hombre feliz,
Y quiero que me perdonen
Por este día
Los muertos de mi felicidad.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

HISTORIA DE MIS LIBROS (3) "MUJERCITAS"

Una de las lecturas que más me gustaron de niña fue sin duda la tierna "Mujercitas" de Louise May Alcott. La historia de las cuatro hermanas March llenaron tardes de verano en las cuales yo prefería quedarme en casa leyendo a corretear con mis amigas por la calle. Siempre me aburrían los críos de mi edad y tuve que esperar a llegar a la edad adulta para reconciliarme con la compañía de los de mi misma generación, y aún así no con la de todos. Pero ésa es otra historia, y me desvío del tema.

El libro en el que leí la historia de estas cuatro muchachas es muy especial para mí porque fue un regalo de mi maestra de 5º curso, la señorita Carmina, que era además la directora de mi colegio.
Se convocó un concurso de conjugación de verbos que yo gané. A prácticamente todo el alumnado eso de memorizar los tiempos verbales les parecía un rollo, pero a mí siempre me han fascinado las palabras y el lenguaje y la tarea no era en absoluto árida para mí, y dominaba el tema, así que quedé ganadora. Se podía optar entre dos regalos, no recuerdo cual era el otro, pero yo elegí un libro de la biblioteca personal de mi maestra, "Mujercitas"

Si la lectura de la novela fue un deleite,no lo era menos contemplar y acariciar el bello libro, una edición de Círculo de Lectores de 1969 encuadernado en tela y muy ilustrado.


Sobre todo porque la maestra escribió una dedicatoria en la portadilla que lo hace único

Las ilustraciones del interior del libro eran en blanco y negro, pero yo tuve el atrevimiento de colorearlas con lápices de colores. Inconsciencia de los 11 años, hoy no lo haría, pero eso hace que sea un libro "tuneado" y por lo tanto completamente personal e intransferible ;-))



Creo que fue el verano siguiente cuando, pasando unos días en casa de unos amigos de la familia con dos hijas de mi edad, descubrí en la biblioteca de ellas la segunda parte "Aquellas mujercitas",que como no podía ser de otra manera, también devoré,y también en solitarias tardes de verano en las que prefería la penunbra de la casa en compañía del libro que el sol del exterior con mis amigas. Siempre he sido rara. Siempre recuerdo lo mucho que he hizo llorar sobre todo esa segunda parte, que jamás he vuelto a leer, porque curiosamente nunca me hice con ella. Es algo que tendré que remediar, no hay derecho a que Meg, Jo, Amy y Beth no estén en mi casa con su historia completa. Aunque la continuación no tenga el valor sentimental del libro en el que las conocí.

lunes, 5 de septiembre de 2011

UN POCO DE HUMOR


-Señor Ministro, si Vuestra Excelencia fuese mi marido, le pondría cianuro con el té.
Espetó una diputada a Winston Churchill.


-Señora,si yo fuera su marido,probablemente me lo tomaría.