Esta es mi cuarta máquina de escribir. Es de herencia familiar, una Maritsa 12, de la misma marca que la mía que está conmigo desde la adolescencia. Es una marca de Bulgaria, que fabricaba máquinas sólidas y de bonito diseño, a mí me encantan.
Esta máquina está en perfecto estado porque apenas fue usada, conserva su maleta y todos sus elementos funcionan de maravilla.
Cuando se impusieron los ordenadores y toda la nueva tecnología, me resultaba imposible conseguir cinta para mi máquina de escribir, y la imposibilidad de usarla me hizo considerar la idea de deshacerme de ella. Pero por una coleccionista supe que había sitios en los que sí que se vendían recambios.. Mientras miraba aquí y allá me fui encontrando a bastantes personas que las coleccionaban y un mercado muy amplio de máquinas de escribir de segunda mano porque los menos nostálgicos o los que sólo las utilizaban de manera práctica las fueron sustituyendo por los nuevos dispositivos. Se abrió un mundo de posibilidades ante mí y empecé a investigar sobre estos maravillosos artilugios. Entonces decidí yo también coleccionarlas.
Tengo que decir que mi vínculo con la máquina de escribir es muy grande. Mis padres me compraron la mía a los doce años y fui a clases de mecanografía para aprender a utilizarla y desde esa edad escribo perfectamente con ellas. Después mi formación fue también administrativa y durante mis años de estudio las utilicé continuamente. Por eso me gustan tanto.
La única pega es el espacio que ocupan, por eso mi colección forzosamente tiene que ser pequeña, pero a pesar de eso, ésta no será la última.




























