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miércoles, 22 de abril de 2020

MÁQUINA DE ESCRIBIR MARITSA 12

Esta es mi cuarta máquina de escribir. Es de herencia familiar,  una Maritsa 12, de la misma marca que la mía que está conmigo desde la adolescencia. Es una marca de Bulgaria, que fabricaba máquinas sólidas y de bonito diseño, a mí me encantan.


Esta máquina está en perfecto estado porque apenas fue usada, conserva su maleta y todos sus elementos funcionan de maravilla.



Cuando se impusieron los ordenadores y toda la nueva tecnología, me resultaba imposible conseguir cinta para mi máquina de escribir, y la imposibilidad de usarla me hizo considerar la idea de deshacerme de ella.  Pero por una coleccionista supe que había sitios en los que sí que  se vendían  recambios.. Mientras miraba aquí y allá  me fui encontrando a bastantes personas que las coleccionaban y un mercado muy amplio de máquinas de escribir de segunda mano porque los menos nostálgicos o los que sólo las utilizaban de manera práctica las fueron sustituyendo por los nuevos dispositivos. Se abrió un mundo de posibilidades ante mí y empecé a investigar sobre estos maravillosos artilugios. Entonces decidí yo también coleccionarlas.





Tengo que decir que mi vínculo con la máquina de escribir es muy grande. Mis padres me compraron la mía a los doce años y fui a clases de mecanografía para aprender a utilizarla y desde esa edad escribo perfectamente con ellas. Después mi formación fue también administrativa y durante mis años de estudio las utilicé continuamente. Por eso me gustan tanto. 



La única pega es el espacio que ocupan, por eso mi colección forzosamente tiene que ser pequeña, pero a pesar de eso,  ésta no será la última.

viernes, 3 de febrero de 2017

OTRA MÁQUINA DE ESCRIBIR


Mi nueva/vieja máquina de escribir, la tercera. Esta vez de herencia familiar.
Su anterior propietario era un hombre que viajó por todo el mundo. Por eso, seguramente esta máquina no se compró en España, ya que su teclado con contiene la letra Ñ. Por eso, tal vez sea la única de las que tengo que no utilizaré para escribir, aunque funciona perfectamente. Su cometido es decorativo, y está expuesta a la vista en el salón de mi casa.


jueves, 18 de agosto de 2016

MIS MÁQUINAS DE ESCRIBIR

Desde que era estudiante, siempre he tenido en casa una máquina de escribir. Me encantaba utilizarla y escribía muchísimo con ella. La mía era y es una máquina preciosa y muy sólida, la Maritsa11 de fabricación búlgara. Es pequeña y estéticamente muy bonita, tiene maletín y se conserva perfectamente pese al mucho trote que ha llevado. 

Estuve un tiempo sin poder escribir en ella porque la cinta de tinta se secó y como han dejado de fabricarlas pensé que no podría conseguir recambio, pero afortunadamente descubrí que en internet se consiguen fácilmente y ya con su tinta nueva, he podido volver a utilizarla.







Las máquinas de escribir me parecen maravillas mecánicas, mucho más bellas que los ordenadores actuales. Me encanta el sonido de las teclas al escribir, la campanita que suena al final de renglón, el traqueteo del carro... en fin, como con los libros de papel versus e-books, las máquinas de escribir no pueden hacerle sombra a los modernos dispositivos electrónicos.

Pese a eso, no seré yo quien niegue las maravillas del proceso tecnológico, claro está.

Pero animada por la posibilidad de volver a utilizar mi vieja máquina, me puse a buscar otra un poco más vintage aún, para ponerla a punto y además de utilizarla, poderle dar un uso decorativo. Y así es como llegó a casa la preciosa Olivetti Pluma 22. Muy ligera y cómoda de manejar, y en perfectas condiciones, sólo necesita un poco de limpieza para lucir en todo su esplendor. En las fotos está tal como llegó a casa, se puede ver que ha sido bien cuidada. Me encanta su diseño tan austero y funcional.






Estoy encantada con mis máquinas de escribir, soy una nostálgica, está claro.