domingo, 13 de marzo de 2011

viernes, 11 de marzo de 2011

"LA SEÑORITA SMILA Y SU ESPECIAL PERCEPCIÓN DE LA NIEVE", Peter Høeg

"Para mí, la soledad es como para otros la bendición de la Iglesia. Es como la gracia de Dios iluminándome. Nunca cierro la puerta detrás de mí sin tener clara conciencia de estar realizando un acto de caridad conmigo misma".

"Entonces me siento en el sofá. Primero me llegan imágenes del dia transcurrido. Dejo que desaparezcan. Y entonces me vienen recuerdos de cuando era pequeñita, ora ligeramente depresivos, ora dulcemente eufóricos. Dejo que estos tambien desaparezcan tras los otros. Entonces viene la calma. En medio de ésta, pongo un disco. Entonces me pongo a llorar. No es por nada, ni por nadie, por lo que lloro. La vida que llevo, de alguna manera, me la he buscado yo y no la deseo distinta. Lloro porque en el universo hay algo tan bello como Kremer interpretando el concierto para violín de Brahms."

"Siempre me ha gustado limpiar (...) El orden impera en todos y cada uno de los camarotes. Aquellos que, como yo misma, se las arreglaron para sobrevivir a los internados de mi vida, eran también quienes entendieron que si únicamente dispones de unos cuantos metros cuadrados para tí mismo y tus sentimientos más profundos, entonces, en esta mínima estancia privada, deberá reinar el orden más estricto, para así poder resistir a la presión externa que te incita a la renuncia, al abandono, la descomposición y la destrucción."

miércoles, 2 de marzo de 2011

HISTORIAS DE MIS LIBROS (2) "ILONA", de Hans Habe


Muchas veces me he preguntado cual de entre todos mis libros puedo considerar el libro de mi vida, ese especial entre los especiales, el que salvaría en caso de catástrofe. Hay más de uno, claro, son muchos años lectores y muchos momentos vitales buscando y esperando títulos largamente deseados como para que la selección se reduzca a uno sólo, muchos personajes que me acompañan tanto como el recuerdo de personas reales...

Pero hay uno que sí que puedo considerar el más especial, tanto por las circunstancias en las que me hice con él como por todo lo que después ha traído a mi vida: Ilona, de Hans Habe. Si, tal como parece, de ahí viene mi nombre en la red, se lo tomé prestado a mi amiga húngara, protagonista de la historia.

Descubrí el libro un verano que pasé en Cádiz, en casa de mis tíos. Un verano de mis 18 años que estuvo lleno de baños en el océano por la mañana y lectura por la tarde. No conocía ni al autor ni la obra me sonaba de nada, pero lo elegí de entre el puñado de títulos que habia a mi disposición en la biblioteca de mis tíos. En seguida me sedujo la historia, sobre todo por el contexto histórico, la Europa de finales del XIX y primera mitad del siglo XX, o sea, con las dos contiendas mundiales y la época de entreguerras. E Ilona, su hija Zita y su nieta Eva como hilos conductores y testigos y protagonistas de ese tiempo.

Cuando acabaron las vacaciones tuve que abandonar el libro, con gran pesar, ya que no era mío aunque sí que me dio tiempo a leerlo entero. De vuelta a casa, intenté buscar informacion sobre el autor y su obra, sin ningún resultado (no había internet como ahora) Imposible hacerse con otro ejemplar.

Hasta que mis tíos decidieron hacernos una visita, algo no muy frecuente porque nos separan muchos kilómetros. Me atreví a pedirle a mi tío que me trajera el libro y me lo regalara. Él no era lector habitual y sabía que no le importaría desprenderse de él. Así volvimos a reunirnos, ya para no separarnos jamás.


Nunca conocí a nadie que me diera datos sobre Hans Habe y su obra, nunca me encontré con otro ejemplar de Ilona, y así transcurrieron 20 años e internet llegó a mi vida. Entonces el libro me proporcionó un encuentro fundamental en mi vida, en un foro literario entré a buscar información sobre él y allí conocí a un experto en literatura húngara que con el tiempo se convirtió en mi mejor referente sobre el tema. Gracias a él  me enteré de que Hans Habe era un autor húngaro llamado en realidad Janos Bekessy y supe del resto de su obra. Se pueden encontrar cientos de ejemplares de sus libros en redes de libreros de viejo como Uniliber o Iberlibro, y yo en estos años me he hecho con bastantes. Pero Ilona sigue siendo la preferida por todo lo que me ha dado.

Mi ejemplar está muy usado, bastante deteriorado, y siempre digo que tengo que comprar otro que tenga mejor estado de conservación, pero de momento, es el único que tengo.


Gracias Ilona, por haberme dado tantas cosas a lo largo de tantos años.

miércoles, 16 de febrero de 2011

"LA MUERTE EN VENECIA", Thomas Mann


"...casi todas las cosas grandes que existen son grandes porque se han creado contra algo, y a pesar de algo: a pesar de dolores y tribulaciones, de pobreza y abandono; a pesar de debilidad corporal, del vicio, de la pasión."

"Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de las gentes sociables; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido y lo extraordinariamente bello: la poesía."

"Seguramente conviene que el mundo conozca sólo la obra bella y no sus orígenes, las condiciones que determinaron su aparición, pues el conocimiento de las fuentes en que el poeta bebe su inspiración lo confundiría, lo asustaría a menudo, dañando así el efecto de las cosas excelentes."

domingo, 6 de febrero de 2011

PALABRAS PARA JULIA, José Agustín Goytisolo

Pronto, este mismo mes, mi hija cumplirá 12 años.
Hace tiempo que estoy pensando en un regalo especial para ella. No quiero nada material, nada que cueste dinero, quiero un regalo para su corazón, una enseñanza, un sueño, una esperanza, una ilusión. Nada que pueda comprarle en una tienda, que pueda dejar olvidado en un rincón pasado el momento de la novedad. Un libro siempre ha sido un recurso acertado, pero ella no ama los libros tanto como yo. Un dibujo de ella, un retrato suyo...ya los tiene, aunque por supuesto le haré más según vaya creciendo y cambiando...No sé... ¿qué puedo regalarle?

He pensado escribirle una carta. Hace poco que tiene correo electrónico. Su (fantástico) profesor les animó a crear uno para poder mandar trabajos académicos via e-mail y enseñarles a comunicarse por ese medio. Ella siempre se queja de que nunca recibe cartas, de que cuando abre el correo nunca hay nada personal en la bandeja de entrada.

Yo adoro recibir cartas, tal vez porque adoro leer, y he pensado en regalarle una carta. No cualquier carta, sino una muy especial. Y entonces me he acordado de un regalo que un padre le hizo a su hija en el momento de su nacimiento. Un poema, un maravilloso poema, que José Agustín Goytisolo escribió para su hija Julia.

Yo nunca sería capaz de escribir una poesía tan hermosa y sencilla a la vez, así que voy a tomarla prestada y también yo se la regalaré a mi niña. Habrá también palabras sólo mías que serán sólo para ella, tengo dos semanas para pensarlas, pero de momento digamos que tengo la idea y el punto de partida.

PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


jueves, 3 de febrero de 2011

LA GAVIOTA, Silvio Rodriguez


Técnica: Lápices de colores sobre papel Canson

http://www.youtube.com/watch?v=qsVLghPP0DQ

LA GAVIOTA, Silvio Rodriguez

Corrían los días de fines de guerra,
y había un soldado regresando intacto,
intacto del frío mortal de la tierra,
intacto de flores de horror en su cuarto.

Elevó los ojos, respiró profundo,
la palabra cielo se hizo en su boca,
y como si no hubiera más en el mundo,
por el firmamento pasó una gaviota.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida,
disparo en la sien y metralla en la risa,
gaviota que pasa y se lleva la vida...

Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando
lento, como un tiempo de amor que se cierra,
imperio de ala, de cielo y de cuándo.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro,
gaviota, gaviota, blancura del lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando
y el que anduvo intacto rodó por la tierra,
huérfano, desnudo, herido, sangrando.

martes, 1 de febrero de 2011

VIDA, José Hierro


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,

después de tanto todo para nada.