miércoles, 27 de febrero de 2013

"RABO DE NUBE", Silvio Rodriguez

Quisiera yo también, como Silvio, un rabo de nube que barriera toda la corrupción que nos asola, la poca altura moral de los políticos, la falta de ética, la hipocresía, tanta, tanta basura...Ojalá un tornado se llevara toda la porquería y nos dejara limpios de toda vergüenza.



Si me dijeran pide un deseo,
Preferiría un rabo de nube,
Un torbellino en el suelo
Y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza.


Si me dijeran pide un deseo,
Preferiría un rabo de nube,
Que se llevara lo feo
Y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza

lunes, 25 de febrero de 2013

CARTA DE AMOR PARA UNA DESPEDIDA (Relato)



Te escribo esta carta aunque nunca la vas a leer. Falta poco para que acabe el año y el que empieza será el primero en el que no estarás conmigo. Tú no sabes que ya no formarás parte de mi vida, aunque sé que es lo que deseas, sé que lo sabes inevitable y que tan sólo sigues ahí por el temor a herirme. Intuyo que intuyes que la historia se acaba, porque deseas acabarla. 

Has superado esos años de sufrimiento que te acercaban a mí, que te hacían necesitarme y ahora que tus circunstancias han cambiado, soy un accesorio un tanto molesto, un apéndice innecesario. Mi caso es distinto, mi situación sigue siendo la misma que cuando te encontré, y mi necesidad de tí no es pasajera. No te lo reprocho, sé que siempre ha habido sinceridad en tu afecto, en tu amistad, pero intuí que para tí ya nada era lo mismo cuando hace unas semanas me dijiste "Me parece que siempre te utilizo de pañuelo". Antes no habrías dicho eso, ni te lo habrías planteado. La facultad de servir de apoyo y consuelo en los momentos bajos eran el activo más importante de nuestra amistad. Abrir el corazón y mostrar las heridas que a nadie más te atrevías a enseñar, la mayor prueba de tu afecto.

 Almas gemelas, simbióticas, ensambladas... nadie nos entendía como nos entendíamos entre nosotros, con nadie coincidíamos tanto en gustos y sentimientos. Que ahora sientas reparos en la sinceridad, en la entrega, en la confianza absoluta que tenemos, me anuncia el principio del fin. No te diré adiós, pero sé que no volverás a llamarme, que "lo nuestro" morirá de inanición pues yo tampoco buscaré un acercamiento. En los últimos tiempos me he esforzado en mantener el vínculo, pero tus respuestas han sido siempre forzadas, casi una cuestión de educación. Cómo me horroriza eso, que utilices conmigo fórmulas de urbanidad, que tengas conmigo consideración, porque ya no me necesitas. Que ya no sea un impulso irresistible el que te acerque a mí, un goce, una fiesta cada conversación.

Sé que he jugado un papel fundamental en tu vida. O al menos, en el trance más amargo de tu vida. Una vida que, por otra parte y en casi todos los aspectos, es privilegiada. Pero la parte más vulnerable de ella, la del corazón, estaba muy herido y allí estuve yo para sostenerte cuando lo necesitabas. Gracias por dejarme sostenerte. Aquella vez que lloraste delante de mí. Gracias por hacerme testigo de tus lágrimas. Te dije más de una vez que para mí sólo existe una manera de amar, que amar es, sobre todo, dar. Yo he sido feliz dándote lo que he podido, lo que necesitabas de mí. Tú suponías esta relacción incombustible, y así me lo decías. Yo sabía que un día llegaría el fin, que sólo te tendría mientras te sintieras vencido, y libremente asumí mi papel. No obstante durante un tiempo, pensé que tal vez la vida me llevara por otros caminos distintos a los que hasta entonces había transitado. Que tal vez pudiera recorrerlos de tu mano. Empecé a olvidarme de la sensación de provisionalidad que casi siempre me embargaba y a soñar con alternativas, elecciones, posibilidades... Pero todos estos planteamientos llegaban tarde, ya tú levantabas el vuelo, soltabas lastre, te alejabas. Levemente, pero te alejabas. Empecé a notarlo y a sufir. Me dolí durante un tiempo de tu curación, egoístamente, sintiendo que el regalo que durante años me había parecido nuestro encuentro, era en realidad una desgracia. Me olvidé de mirar a mi alrededor para percibir todo lo bueno que tengo, porque sin tí nada me parecía suficiente, y es que ya estaba anticipando el dolor de la pérdida.

 Pero un día perdí la esperanza, y entonces recuperé la libertad. Quise contártelo para que tú también te sintieses libre, pero sentí que ese momento trascendental para mí, para la historia de ambos, no era en realidad importante para tí. Y desde entonces, o casi desde entonces, empecé a despedirme. Tú te alejas, y yo te dejo marchar. He hecho ya algunos preparativos para tu ausencia, planes que mitiguen la pena, lecturas que atenúen el dolor. Sin embargo el vacío no quiero llenarlo con nada. Eres insustituíble, inolvidable, imprescindible...Y tendrás tu sitio siempre por si quieres volver para ocuparlo.

viernes, 22 de febrero de 2013

UNA CASA SIN LIBROS


Una vez leí que Edmundo de Amicis dijo que una casa sin libros era un casa sin dignidad. El comentario es muy extremo, y no creo que la dignidad esté sólo en los libros, pero si es verdad que me parece que una casa sin libros es una casa vacía. A mí, las casas donde no hay libros me producen una sensación extraña, como  un escenario de cartón, una imitación de un hogar. No creo que les falte dignidad, pero sí me da la impresión de que carecen de alma.

No recuerdo cuándo exactamente empecé, pero creo que desde siempre, lo primero en lo que me fijo cuando llego a una casa desconocida es en los libros, o en la ausencia de ellos. Al principio, cuando no era algo consciente fue una sensación de extrañeza sin definir,  semejante a dormir en cama ajena,  sentía algo raro, pero que no sabía qué podía ser. ¿Qué hacía que las casas de los demás fueran tan diferentes de la mía? Ver las estanterías repletas de figuritas y fotos de familia en lugar de libros, era como ver una casa sin techo, no sé...Con el tiempo pude comprobar que lo raro era tener la casa llena de libros.

Cada vez más tengo la manía de fijarme dónde están los libros en las casas que visito. Y si los hay, corro a mirar los títulos y ediciones. No puedo evitar que las casas que no los tienen,  me parezcan poco  interesantes. Los libros, por muy personal que sea la selección, son universales. Y puedes conocer a una persona por su biblioteca.

Supongo que es una cuestión de familia. Siempre he vivido rodeada de ellos, aunque no en grandes cantidades. Los había en la casa de mis abuelos paternos y en la de mis padres, aunque ellos no llegaron a tener tantos como yo. No vengo de una familia adinerada ni especialmente intelectual. sin embargo, los libros siempre han sido una presencia importante en casa de mis padres, y vital en la mía.



Lo reconozco, los libros son una parte importante –importantísima– de mi vida. Y me es difícil imaginar que exista gente a la que les dé igual o, peor, para la cual sean un estorbo, una cosa sin mucho sentido. Supongo que prefiero pensar que es porque no los conocen, y me apena que se pierdan una experiencia tan hermosa como es la de leer, uno de los grandes placeres de la vida. Me siento orgullosa de la admiración que despierta mi biblioteca para los visitantes de mi casa, y secretamente ofendida para los que muestran incomprensión por la acumulación de libros o lo que es peor, indiferencia. Si las visitas a las casas de los demás o de los demás a mi casa implica una visita pormenorizada a los títulos y ediciones para comparar afinidades lectoras, descubrir lo que uno tiene y qué le falta al otro, o recordar sensaciones en lecturas comunes, la cosa puede llegar al éxtasis.

Mi afición a descubrir bibliotecas ajenas se ha visto inesperadamente satisfecha gracias a internet, donde hay abundancia de foros, blogs, y páginas web* dedicadas a los libros y a la lectura, y donde los orgullosos propietarios cuelgan imágenes de sus estanterías para deleite de los que como yo consideramos que una casa con libros es el más bello de los paisajes.


viernes, 25 de enero de 2013

PROPÓSITOS LECTORES PARA 2013


Como dije cuando escribí aquí el recuento de mis lecturas del año pasado, me apetecía establecer una serie de compromisos para este 2013 en mi actividad como lectora. No sé lo que deparará este año, y ojalá la circunstancia que hace que de momento pueda disponer de más tiempo libre, cambie en breve, pero de momento, la coyuntura es la que es, y hay que convertirla en productiva de alguna manera.

Títulos que me impuesto como imprescindibles para leer este año son los de la fotografía:

_"Las normas de la casa de la sidra", de John Irving. Me encanta Irving, y la imposibilidad de hacerme con los últimos títulos publicados mas que nada por cuestión de precio me llevó a buscar por la red esta novela que ya tiene unos cuantos años y que por su argumento y los comentarios que he leído sobre ella creo que puede sumergirme en ese universo tan peculiar de Irving que me resulta tan atractivo.
_"La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson. Un clásico que no he leído; por mucho que la historia sea de sobra conocida la considero de lectura imprescindible. Hay título que considero obligados en mi bagage lector, y que me impongo aunque el argumento haya sido mil veces adaptado y no haya lugar para la sorpresa. Pero generalmente, los clásicos no me defraudan y me sorprenden de mil formas misteriosas.
_ "Bella del señor", de Albert Cohen. Tenía referencias excelentes de esta novela, que en un intento de lectura no se vieron satisfechas. El problema debía de ser yo, seguramente, y me siento obligada a darle una segunda oportunidad.
_ "Los detectives salvajes", de Roberto Bolaño. Éste autor en una época de mi vida se me aparecía en todas partes. Se ha convertido en un escritor de culto, por el que tengo una gran curiosidad.
_ "Bajo presión", de Carl Honoré. Aunque leo sobre todo narrativa, me gusta intercalar ensayos de vez en cuando, y éste me interesa especialmente, porque trata sobre el tema de la educación y la sobreexigencia a la que se somete a los niños en nuestra sociedad.

Éstos son títulos que tienen que caer sí o sí, pero hay además otras metas: Acabar de leer la serie "Canción de Hielo y Fuego", que no será difícil porque me tiene totalmente enganchada y ya estoy finalizando la cuarta entrega de las cinco de de momento están publicadas. Claro que son tochos de mil páginas, pero son muy digeribles y totalmente adictivos, así que esta meta será placentera.

Espero leer al menos el doble que el año pasado, procuraré llegar a los cuarenta títulos, que era mi media de hace un lustro, más o menos.

Quiero empezar a releer las lecturas más queridas de hace veinte o treinta años, los libros que me han marcado en mi juventud, y comprobar que efecto ha tenido el tiempo sobre ellos, sobre mí, y sobre nuestra relación. Curiosamente, recuerdo más aquellas lecturas tempranas que los libros que me he leído el año pasado, supongo que será cosa de la edad y su efecto sobre la memoria reciente. Quiero volver a encontrarme con viejos amigos, al menos con dos, aunque aún no he decidido quienes serán.

Tengo una asignatura pendiente, y es la poesía. Leo poquísima poesía y sé que mi alma la necesita. Leer a Benedetti, Ángel González, José Hierro, Luis Cernuda...

Bueno, no son propósitos demasiado ambiciosos, y no me costará cumplir con ellos, ya veremos dentro de doce meses que tal se me ha dado, porque soy una lectora muy anárquica y nunca me he sometido a ninguna disciplina en este terreno.

lunes, 21 de enero de 2013

SINRAZÓN (Relato)

De repente, llegó la sinrazón. Se soltó la coleta y liberó los cabellos que cayeron a su espalda dándole un aspecto de adolescente recobrada de tiempos pasados. Se puso a bailar. Danzó mientras recorría la casa, al ritmo de melodías imaginadas en su mente: polca a través del salón, tango en el dormitorio, vals por los pasillos...Sorprendida de sí misma, agarró una maleta y empezó a meter prendas al azar, sin pensar aún en lo que hacía, sin pararse a pensar, para que no se apagase la maravillosa música que inundaba su mente. Agarró el bolso sin comprobar si contenía documentación o algún dinero. Acertó a ponerse unos zapatos, los primeros que pilló, y la primera chaqueta que se encontró al abrir el armario, aunque no se dio cuenta de quitarse el delantal. O se dio cuenta a medias y le importó un bledo, como a Rhett Butler. 

Y se marchó. Ajena a todo, a la coliflor que se cocía en la cazuela, al teléfono que empezó a sonar en el preciso momento en el que cruzó el umbral de la puerta. A su trabajo al que no pensaba volver, a la vida que dejaba atrás...

lunes, 7 de enero de 2013

LECTURAS 2012

Este ha sido un mal año, y tampoco ha sido favorable para la lectura. La lista es muy escasa, la mitad de lo que era habitual en mí hace un lustro, la más corta de los últimos años..


1-"Libertad", Jonathan Franzen.
2-"Off-side", Gonzalo Torrente Ballester 
3-"La forja de un rebelde", Arturo Barea
     ·La forja
     ·La ruta
     ·La llama
4-"El corazón helado", Almudena Grandes 
5-"Pasado perfecto", Leonardo Padura
6-"Vientos de cuaresma", Leonardo Padura
7-"Alicia en el país de las maravillas", Lewis Carroll
8-"Alicia a través del espejo". Lewis Carroll
9-"El mundo", Juan José Millás
10-"La soledad de los números primos".Paolo Giordano
11-"Carlota Fainberg", Antonio Muñoz Molina
12-"Tonto, muerto, bastardo e invisible", Juan José Millás
13-"Canción de hielo y fuego/1-Juego de Tronos", George R.R. Martin
14-"Canción de hielo y fuego/2-Choque de reyes", George R.R. Martin 
15. "Canción de hielo y fuego/3-Tormenta de espadas", George R.R. Martin
16. "La mujer de papel" de Rabih Alameddine
17. "Arrugas", Paco Roca (Novela gráfica)
18. "El invierno de dibujante" Paco Roca (Novela gráfica) 
19. "El mal de Montano", Enrique Vila-Matas
20. "Absolución", Luis Landero.




Si tengo que destacar algún título, el mejor del año ha sido sin duda "La forja de un rebelde" de Arturo Barea. Según escribí en mi foro literario habitual:

. Una joya. Sobre todo el último volumen, sobrecogedora crónica de la guerra civil, y el sitio de Madrid. El estilo de Barea es tan cercano, que continuamente tengo presente que esa es la guerra que vivieron mis abuelos, no puedo dejar de sentirlo como algo personal, y no siempre me ha ocurrido con novelas sobre nuestra guerra. El relato me parece muy honesto, y no escatima críticas para su propio bando, los burócratas de la república con los que tuvo importantes enfrentamientos; pero sobre todo se respira el amor a las gentes del pueblo de España. Es muy hábil retratando personajes, tiene la capacidad de dotarlos de alma, y creo que eso es el reflejo desu condición de persona del pueblo, siempre con la sensibilidad a pie de calle. Desesperación, rabia, impotencia, miedo...pero también amor, esperanza, lealtad y heroísmo. 

Tengo que hacer mensión también de la serie "Canción de Hielo y fuego", que yo no hubiera leído pero a la que tuve que sucumbir por la entusiasta recomendación de mis hijos. Los tres primeros volúmenes de la monumental obra de George R.R. Martin me han atrapado en su universo de una manera sorprendente, porque la épica fantástica, excepto "El señor de los anillos" no es un género que yo suela disfrutar. Pero sigo con ella y la cuarta entrega está siendo mi primera lectura del 2013.

Ha habido buenos descubrimientos de autores desconocidos, como el cubano Leonardo Padura, y apuestas seguras como Landero o Torrente Ballester, y la constatación de que la novela gráfica puede ser un género literario de primer orden, como la excelente "el invierno del dibujante" de Paco Roca. .

Un autor al que no había leído nunca y tenía muchas ganas era Enrique Vila-Matas, eternamente demorado y al que por fin abordé con  "El mal de Montano". No conseguí conectar con el libro, tal vez porque el momento elegido para su lectura no era propicio. El final del año no ha sido compatible con el abandono mental que supone entregarse a una lectura que exija una cierta colaboración del lector. Le debo una segunda oportunidad.

En fin... menos de lo que quisiera, pero algún buen hallazgo, a pesar de la insatisfacción general, sobre todo en cuanto a cantidad. Espero aprovechar más el tiempo este año, y sobre todo tener la disposición mental necesaria. Ojalá el 2013  sea un buen año lector.

lunes, 31 de diciembre de 2012

FELIZ 2013


Los deseos para el año que empieza siempre son algo manido, llenos de lugares comunes. Éste que se acaba ha sido difícil,  en general para la sociedad pero también para mí personalmente.  Qué se puede decir del 2012, qué se puede desear para el 2013. Todo está en la mente de todos. Le cedo la palabra a  la siempre genial Mafalda y su simpática pandilla, que seguro que lo expresan mucho mejor que yo: