sábado, 23 de junio de 2012

VERANO


El primer día de verano, el cielo amanecía de un azul prometedor. No es el verano mi estación favorita, pero significa la proximidad de vacaciones y por lo tanto de tiempo y libertad.

Mi primera impresión de la nueva estación era ésta, azul y rosada, como pintada con la más dulce de las paletas de algún pintor optimista.

Pero para cuando llegó la hora de ir a trabajar, ya las nubes se habían vuelto más agresivas, y estaba declarada la lucha entre ellas y el sol.


Poco a poco, las nubes fueron ganando terreno, y el campo de batalla del cielo se cubrió de gris. El sol se resistía, y unos hermosos y combativos rayos aún se empeñaban en conquistar el escenario de un verano en que deberían ser únicos protagonistas.



Al final, las nubes vencieron, como casi siempre en este territorio, y yo, que me identifico con el clima de mi tierra, quedé satisfecha con el espectáculo que siempre me brinda este cielo, por más que sea motivo de queja para la mayoría.

Dicen que las témporas no auguran un buen verano este año, que va a seguir así, nublado y fresco. No será un problema para mí.

miércoles, 13 de junio de 2012

MATERNIDAD 2




Óleo sobre lienzo: 41x33 cm



CONFESIONES DE UNA MADRE, Paula F. Eagle, 1993

Antiguamente, cuando los maridos prohibian a sus esposas trabajar fuera de casa, la mujer consideraba a los hombres la causa de su opresión. Hoy, las mujeres son libres de elegir entre un trabajo, el hogar o hacerlo todo. La fuente de opresión de la mujer ahora es su profunda necesidad de hacer feliz a todo el mundo y la culpa que siente cuando irremediablemente fracasa en su empeño.

viernes, 8 de junio de 2012

"NO TE SALVES", Mario Benedetti

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

jueves, 7 de junio de 2012

EL PROBLEMA, Silvio Rodriguez




El problema no es
si te buscas o no más problemas
El problema no es
ser capaz de volver a empezar
El problema no es
vivir demostrando
a uno que te exige
y anda mendigando
El problema no es
repetir el ayer
como fórmula para salvarse.
El problema no es jugar a darse
El problema no es de ocasión
El problema señor
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
de quien vino y se fue o viceversa
El problema no es
de los niños que ostentan papás
El problema no es
de quien saca cuenta y recuenta
y a su bolsillo
suma lo que resta
El problema no es de la moda mundial
ni de que haya tan mala memoria
El problema no queda en la gloria
ni en que falten tesón y sudor
El problema señor
sigue siendo sembrar amor

El problema no es
despeñarse en abismos de ensueño
porque hoy no llegó
al futuro sangrado de ayer
El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes
soñando desvíos
El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma
El problema vital es el alma
El problema es de resurrección
El problema señor
será siempre
sembrar amor.

sábado, 2 de junio de 2012

ITXASO AZUL



Óleo sobre lienzo, 81x65 cm

miércoles, 30 de mayo de 2012

LA ISLA


YO tengo una isla, cercana o lejana, eso es relativo. Podría estar cerca si yo fuera más valiente, más decidida y más libre. Pero a mi edad ya una no camina sola por la vida, el equipaje pesa lo suyo y la senda a recorrer resulta demasiado árida. Además, hablamos de una isla... y ya sabemos que no se pueden surcar las aguas con demasiado peso. Mi línea de flotación se hunde, y no tengo más remedio que contemplarla desde la orilla opuesta. Está allí, al alcance de mis ojos, que no de mis manos, la miro, la deseo, la lloro, pero no llego a ella. Es una isla real, dolorosamente real, descubierta tampoco hace demasiado tiempo. Otros la descubrieron antes que yo, la conquistaron y la habitaron, mientras yo ignoraba su existencia. Y sin embargo, cuando la visité por primera vez, cuando se cruzó en mi camino, supe de inmediato que era la isla en la que quería habitar, la única en la que podría sentirme a gusto, la que me acogería como yo necesitaba. Pero cuando la encontré ya me hallaba cargada de cadenas, con el rumbo trazado, incapaz de surcar las aguas que me alejaban de ella. Ya que no podía navegar, quedaba el recurso de alzar el vuelo, pero ¡ay! también mis alas estaban cortadas. No sé si es más triste no tener una isla que tenerla y saber que es imposible alcanzarla. Si no la tienes, no la añoras. Si no la sabes imposible, no te atormentas. Cuando se contempla a distancia, se distorsiona la realidad. La vegetación te parece más exhuberante, más verde, el agua que la circunda, más cristalina que otras aguas, el aire que la rodea, más límpido, más perfumado que otros aires, su luz, más brillante. Y sabes que en realidad tu isla es tan común como cada una de las islas de las demás personas, y que sólo el anhelo, la distancia y la frustración la visten de cualidades superlativas. Que si tuvieras la posibilidad de alcanzarla, aunque sólo fuera para acampar en ella de manera transitoria, para examinar de cerca el terreno, verías zonas de secano, algún árbol raquítico, alguna charca poco atrayente, días sin sol y hasta algún rastro de polución en las aguas. Porque ninguna isla es perfecta cuando se alcanza. Ningún sueño sigue siéndolo cuando lo miramos con los ojos abiertos. Por eso a veces es mejor no alcanzar la isla. Para seguir soñando con ella. Aunque duela. Y por eso también a veces pienso que es mejor no tener una isla que vislumbrar en el horizonte, es menos doloroso. Porque una vez descubierta, no se puede ignorar que sigue ahí.

miércoles, 23 de mayo de 2012

EN CLASE DE DIBUJO



Hace ya muchos años que no la veo, no sé que habrá sido de ella. Dibujaba junto a mí en aquellas primeras clases que me ayudaron a desenvolverme entre pinceles, óleos y esencia de trementina. Tenía una discapacidad y problemas de agresividad, pero dibujando se tranquilizaba y era feliz. Un día estaba colocada frente a mí, y parecía que su actitud pedía ser inmortalizada. Jamás había hecho yo un apunte del natural, intentando captar lo esencial antes de que la fugacidad del momento truncara su ensimismamiento. He conservado el dibujo todos estos años pero a ella le perdí la pista, creo que después de aquellas clases no he vuelto a verla jamás.

Lápiz carbón sobre papel de embalar.