sábado, 4 de junio de 2016

SILVIO RODRIGUEZ, "CANCION A MAIAKOWSKI"

¿Acaso somos nosotros los que pediremos limosna al tiempo?
Nosotros
Cada uno de nosotros
tenemos en nuestras manos
las riendas de todos los mundos"

Vladimir Maiakowski



martes, 24 de mayo de 2016

"TODO QUEDA EN CASA", ALICE MUNRO




Alice Munro era una de esos autores eternamente pendientes de lectura para mí. Continuamente leía sobre ella, pero por una cosa u otra su lectura siempre quedaba postergada. La concesión del Premio Nobel en 1913 vino a remediar esta circunstancia. Mi marido me regaló "Todo queda en casa" en las Navidades de ese año, y ya no tuve la necesidad de esperar más para sumergirme en su obra.

Soy una gran admiradora del cuento como género, y es éste el formato de prácticamente toda la obra de Munro.  Lo leí en un momento en el que quería retomar el hábito de la lectura después de un parón de muchos meses, y la elección resultó sumamente afortunada. No me ha defraudado en absoluto.

Los relatos de la autora canadiense están casi absolutamente protagonizados por mujeres. Sus personajes son peculiares, especiales, en circunstancias casi siempre complejas o  encrucijadas vitales en las que sus vidas toman un giro inesperado. El entorno es el de su propia infancia y juventud, la sociedad rural en la que se crió y que tan bien conoce, y que describe magistralmente. Éste profundo conocimiento me ha hecho tener la sensación de que todas las historias que componen el libro son autobiográficas, pese a lo dispar de las argumentaciones. Ella siempre ha negado que su literatura se inspire tanto en su propia vida, salvo en un puñado de cuentos, pero la sensación que me queda a mí es que si todas no son vivencias personales, al menos lo son de personas cercanas a ella.

Hay un par de datos de su vida que hacen de Alice Munro una autora especialmente simpática para mí. El primero es que junto a su primer marido regentó durante muchos años la "Munro´s books", una librería que llegó a tener mucho prestigio en Canadá y Estados Unidos. El segundo es que asegura que escribe cuentos porque como madre de cuatro hijos, cuando los niños eran pequeños no podía dedicar demasiado tiempo a escribir, y acometer una novela era una empresa demasiado ardua para ella, y se acostumbró a elaborar historias más cortas. Me la imagino en la mesa de su cocina escribiendo mientras sus hijos dormían, y me regocija pensar en el Nobel que llegaría a merecer. Fascinante.




lunes, 23 de mayo de 2016

ELLOS Y SUS BIBLIOTECAS (3)

Una nueva entrega de paraísos ajenos, las celdas de papel en las que es grato encerrarse y en las que uno nunca se siente prisionero. El término "celdas de papel" no es mío, si no de un amigo que titula así su blog. 


Keith Richards en su biblioteca, y un rincón de la misma.





Biblioteca de Jane Stubbs, librera de New York.

Biblioteca de Jane y John Stubbs



Biblioteca de la bibliófila Peggy Legraaf



Biblioteca de Nicholas Baker, profesor en Cambridge



Biblioteca de Ruth y Marvin Sackner, grandes coleccionistas de poesía visual



Biblioteca de Therese y Erwin Harris, coleccionistas y expertos en arte chino.




La artista Oka Doner en su biblioteca




miércoles, 18 de mayo de 2016

"STONER" DE JOHN WILLIAMS



"Stoner" fue escrita en 1965 e ignorada durante décadas. Llegó a mi de una manera casual, nunca había oído hablar de ella y su autor me era completamente desconocido.Tal vez hubiera oído su nombre en alguna ocasión y lo confundiera con el famoso compositor de bandas sonoras para el cine. El caso es que esta obra pertenece al grupo de libros que descubro en mis viajes cibernéticos a través de todo lo que hable, huela o sepa a literatura. Me fascinó el argumento que en algún lugar alguien resumió más o menos como "la fascinante vida normal de alguien a quien lo le ocurre nada extraordinario". Curiosamente, esas son las historias que yo prefiero, en cualquier disciplina artística, léase literatura, cine, pintura... la cotidianidad y lo extraordinario que alberga la existencia aparentemente anodina de las personas normales.

Es Stoner un profesor de literatura que inicialmente no estaba predestinado a tal tarea y que descubre su vocación de manera casual. Es un hombre gris, con poca voluntad y carácter, que vive su vida de una manera fatalista...aparentemente. Porque no estoy de acuerdo en el reproche que algunos críticos y lectores de esta novela le hacen al personaje. Se le atribuye una falta de toma de decisiones a lo largo de su vida, que la determinan (la novela nos la cuenta hasta el momento de su muerte) y a mí me parece que eso no es para nada así. A veces, decidir no hacer nada, es también decidir. La inacción es también una opción. Claro que yo soy de la opinión de que en la vida, estamos continuamente decidiendo aunque parezca que no lo hacemos. Uno no es libre sólo si se va, sino también si se queda. Por ejemplo.

El libro es de una sencillez que desarma, de una hermosura tranquila y desgarradora. He llorado por y con Stoner. No quiero desvelar nada del argumento, pero quiero dejar constancia de que me parece una novela casi perfecta, una gran novela. Un hallazgo feliz de esos que te hacen recordar por qué leer buena literatura es algo maravilloso.

domingo, 15 de mayo de 2016

50 AÑOS


He estado  pensando últimamente qué escribir en este día en el que cumplo 50 años. No he tenido la inspiración necesaria para decir qué significa para mí llegar a esta edad de la manera que quisiera. Explicar qué momento de la vida estoy viviendo y quien soy hoy distinta de la que fui. Me he dado cuenta de que el sentimiento más importante, la palabra más reveladora es "GRACIAS". Por estar aquí.  Por estar con la curiosidad intacta, las ganas intactas, la ilusión intacta. Por distintas cosas que a los 20, 30 ó 40, pero curiosidad, ganas, ilusión, al fin y al cabo. 





miércoles, 13 de abril de 2016

DOS AÑOS SIN LIBROS


Vuelvo a este blog y no sé si creérmelo yo misma.

Parto de cero después de dos años sin leer, éste en el que cumpliré cincuenta y en el que he decidido recuperarme a mí misma después de un  tiempo. Los cincuenta espero que traigan la calma de asumir los cambios de la vida, sobre todo el deterioro doloroso que supone la vejez de los padres, la vida adulta de los hijos y las dificultades de una vida inmersa sin paliativos en estos tiempos convulsos que nos tocan vivir,

Después de distracciones internautas diferentes, aventuras feisbuqueras y de otra índole que no me han aportado nada, vuelvo a mi esencia y a la actividad que me define: la lectura. Soy lo que he leído, vivir para leer, leer para vivir... tanto da.

En mis afanes de renovación, no paré hasta cargarme mi blog de 6 años, aunque al final conseguí trasladar todos los contenidos a UN nuevo espacio, calcado de aquel, y finalmente recuperar el original, que ya creía perdido. Tengo todas las entradas, todos los comentarios, pero quien sabe si habre dejado por el camino los 120 seguidores que me acompañaban. Me gustaría que alguno/a volviera a visitarme; en cualquier caso, escribo con menos deseos de compartir, de manera modesta e íntima, como hacía con aquel diario de mi adolescencia. Tal vez el título más apropiado para este blog sería "Diario de lecturas".

He estado dos años sin leer, algo inaudito en mí, y nada me ha consolado de esa lejanía de mis libros. Me propuse retomar la felicidad de la lectura con el nuevo año, y lo he conseguido. Estar aquí escribiendo ésto es una consecuencia de ese feliz regreso.

miércoles, 12 de febrero de 2014

LA VIDA SIGUE IGUAL

43 días del nuevo año, y todo sigue. Claro está que iba a ser así, pero cada nuevo año, cada 31 de diciembre, tengo la sensación de que se me ofrece un borrón y cuenta nueva. Absurdo, claro, porque la vida sólo es una y no se estrena como se estrena el calendario. Ingenuidades, ritos, ilusiones, que voy abandonando con la edad, de todos modos. La Nochevieja del 2012 al 2013 no tomé las uvas, me pesaba demasiado la desilusión, y me produjo una gran desazón no hacerlo, como si con esa microrrebeldía estuviera desafiando a la suerte. No sé si fue por eso, el 13 fue un año funesto, así que éste último cambio de año me dispuse a cumplir con las campanadas, pero sin convicción, sin pedir deseos, sin esperanza... Que conste que no soy supersticiosa, y adolezco de un descreimento bastante generalizado, pero estas pequeñas ceremonias me sirven para mantener las ilusiones. O me servían. La realidad se impone y por supuesto a 12 de febrero sigo arrastrando los mismos problemas que antes. Es tiempo de asumir que si la esperanza es lo último que se pierde, yo he llegaro a esa última etapa en algunos aspectos de mi vida. Es importante vivir con la idea de que hay problemas que no tienen solución y que el resto de la vida sólo va a tener días nublados. Es duro asumir que siempre voy a tener que vivir con una herida que sangra, pero es importante aceptarlo para seguir el camino. De momento, el 2014, lejos de solucionar los problemas existentes, ha traído otro más, aunque éste es como se suele decir "ley de vida", y algo con lo que uno cuenta.

Dicen que cuando se ha estado viviendo entre las sombras, la luz te parece más brillante. Acepto mi cuota de dolor si eso me hace apreciar mejor la felicidad. Porque es cierto que las pequeñas alegrías de la vida, que también las hay, las disfruto con una intensidad que llega a ser dolorosa de puro agradecimiento.

Voy aprendiendo, no obstante, tácticas que me ayudan a sobrellevar el duro camino. Aprendo como medio de subsistencia, a no entregarme tanto, a no darme totalmente, a dar solamente en la medida en que recibo de los demás. Cuando das demasiado, corres el peligro de quedarte vacía. Me he vaciado demasiadas veces, y acabo exahusta, y eso es algo que no me puedo permitir. Aún me queda mucho camino por delante, y espero recorrerlo con intensidad, pero con una recia armadura.