jueves, 14 de julio de 2011

UN "MOBY DICK" MUY ESPECIAL


Últimamente sólo escribo sobre libros, tengo el dibujo y la pintura un poco abandonados, espero en breve, en el periodo vacacional, poder dedicarme a ellos y tener algo que mostrar aquí.

No obstante, el libro que hoy voy a enseñar aquí bien merece una entrada en mi blog. porque es una obra de arte en sí mismo.

La ciudad en la que vivo es una villa marinera íntimamente relaccionada en su historia con la caza de la ballena. Ostenta en su escudo una imagen de dicho animal y el deporte surgido de esta práctica pesquera, las regatas de traineras, es seguido con gran afición y entusiasmo.

Hace unos años, en 2002 el Ayuntamiento publicó una edición de Moby Dick, el clásico de Herman Melville, con una tirada reducidísima y numerada.

Esta maravilla es de gran formato y forma apaisada, con un tamaño de 25x42 cms.


El lomo del libro es de piel, con estampaciones en plata
Lo más iportante del libro además de la obra literaria en sí, son las geniales ilustraciones del dibujante y pintor cántabro Jose Ramón Sánchez, que capta maravillosamente la esencia del libro, la majestuosidad de la ballena blanca y el mar.

En las primeras páginas, sus dibujos a tinta acompañan la presentación de la obra
Una introducción a la presencia de las ballenas en el escudo de Castro
Y la historia de la caza de estos gigantes en el Cantábrico y un estudio sobre el autor y la novela





Presentación de los óleos y dibujos de José Ramón Sánchez y recorrido como ilustrados de otros clásicos literarios.


Y por fin, la novela, con esa primera frase mítica dentro de las primeras frases de las novelas célebres: "Llamadme Ismael"
Y ya os dejo con las ilustraciones que inundan el libro de color y pasión, muchísimas ilustraciones, imposibles reproducirlas todas.















lunes, 4 de julio de 2011

LA JOYA DE LA CORONA

Debo a mi padre mi afición a la lectura. Nunca podré agradecerle bastante el inmenso regalo que fue criarme en un hogar lleno de libros. Hoy en día mi biblioteca supera en número a la suya y tal vez también en variedad e inportancia de las obras. Sin embargo, sigue teniendo entre sus libros una joya absoluta que le envidio a más no poder, tres tomos con las obras completas de Vicente Blasco Ibañez de la Editorial Aguilar de 1956.

Son tomos encuadernados en cuero :
Las guardas de los tres volúmenes son idénticas, con una estampa típica de la albufera de Valencia de la época:
En las hojas de cortesía de los tres libros se incluyen la relación de obras que contiene cada tomo, y fotografías de Blasco y la reprocucción de una carta manustrita del autor:




Los libros están impresos en finísimas hojas de papel biblia, a doble columna, con una factura impecable. La tinta se mantiene indeleble y perfectamente nítida. El paso del tiempo apenas ha amarilleado sus hojas, si bien si tienen alguna mancha amarillenta. Me gustan esas señales de edad.

Recuerdo haber leído en esos libros "Cañas y barro" y "La maja desnuda". Volveré a ellos en breve para acompañar a Blasco Ibañez en "La vuelta al mundo de un novelista"

Mi padre adquirió esos libros siendo muy joven, siempre dedicó el poco dinero del que disponía en su infancia y juventud de posguerra a comprar libros. En la foto que sigue está en el servicio militar en tierras africanas leyendo uno de los tomos forrados con papel de periódico. Esta foto de mi padre me gusta mucho. Nunca le pregunté cual de las novelas leía en ese momento, pero me encanta verle concentrado en la lectura, y reconocerme en su actitud.

jueves, 23 de junio de 2011

ELLOS Y SUS BIBLIOTECAS

Cuando visito casas ajenas, siempre busco la biblioteca, cualquier rincón con libros. Me encanta revisar bibliotecas y hacerme una idea de la personalidad del lector que la ha creado, que le hadado forma merced a sus intereses, gustos, aficiones, profesión... Normalmente los libros que leemos dicen bastante sobre nosotros.

Siendo así, no podían sino interesarme las lecturas y bibliotecas de los autores a los que acudí en algún momento, y que me acompañaron y me acompañarán en distintos momentos de mi vida.
Las fotos no permiten que pueda descifrar los títulos de los libros, pero contemplarlas o parte de ellas junto a sus bibliotecarios me causa una cierta emoción.


Miguel Delibes


Thomas Mann

Alberto Manguel

Mario Benedetti

Paul Valery

Jorge Luis Borges

Guillermo Cabrera Infante

Gonzalo Torrente Ballester

Jose Manuel Caballero Bonald

Fernando Savater

Julio Cortázar

Carlos Ruiz Zafón

martes, 21 de junio de 2011

SAL CON UNA CHICA QUE LEE

Una compañera de trabajo que sabe de mi pasión por los libros, me envía este texto por e-mail, encontrado en un blog. La autora es Rosemary Urquico, y me parece un texto precioso:




Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el armario porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirá vuestra historia , tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminareis juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.