miércoles, 13 de julio de 2016

DESCUBRIENDO A LITA CABELLUT

Me gustan las historias. Soy un tanto insociable y huyo a menudo de la compañía de los demás, pero hay algo que me fascina de las personas, sus historias. Por eso leo, claro, y por eso me gusta también la pintura que me cuenta relatos y me invitan a imaginar qué habrá detrás de la escena o el retrato que contemplo. 

Descubrí a la pintora Lita Cabellut hace muy poco tiempo, y antes de caer rendida a su poderosa manera de pintar, me sobrecogió su historia, la historia de su vida.

Nació en Barcelona en 1961, en una barriada gitana de la ciudad condal. Hija de una prostituta y de padre desconocido, su madre la abandonó cuando tenía apenas tres meses de edad. Fue criada por su abuela, que no la dejaba ir a la escuela, y así creció como una indigente que pedía limosna por las Ramblas o en el Mercado de la Boquería, hasta que la anciana murió y la niña fue internada en un orfanato a los ocho años de edad.

Su vida cambió de manera radical cuando un matrimonio adinerado decide adoptarla cuando cuenta trece años de edad. La vocación artística la descubre durante una visita al Museo del Prado acompañada de sus nuevos padres. Allí decide que quiere ser pintora, y después de varios años con profesores particulares de dibujo, accede a la Gerrit Rietveld Academy de Holanda, país en el que reside desde entonces y desde donde ha alcanzado fama mundial.

Lita Cabellut es la artista española más cotizada y reconocida internacionalmente y es sin embargo casi una desconocida en su país, algo que me parece increíble.

Yo he sucumbido a esta artista tan expresiva, que trabaja en lienzos de gran formato y pinta retratos poderosos y expresivos, con una vitalidad dolorosa e íntima, pero me he sentido sobre todo sobrecogida por su historia, que encarna para mí el símbolo de lo esencial que es en la vida tener oportunidades para desarrollar el talento o la inteligencia. ¿Cuantos Einsteins, Mozart,  se pierden en el mundo por falta de oportunidades?

Y sobre todo me intriga la historia de los padres de Lita, que la adoptaron a una edad poco usual, siendo ella ya mayorcita para hacerle justicia a una niña que estaba destinada a una vida de marginación y miseria.

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5 comentarios:

  1. Desde luego es muy interesante, están muy chulos los cuadros :)
    Un besazo

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    1. Hola Queca, a mí me impresiona todo de ella. Abrazos.

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  2. Gracias por descubrírmela ;-)

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  3. No conocía la obra, buscaré un poco por la red, ya que me encanta la muestra que has dejado
    Gracias por el descubrimiento
    Besos

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  4. Yo, cada día, también, un tanto más insocial... gracias por descubrirme a esta compatriota comtal.

    Beso, guapa.

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