viernes, 27 de agosto de 2010

TRABAJOS Y HÉROES


Hace diez días volví al trabajo. No lo reflejé aquí, al contrario que mi llegada al tiempo vacacional, porque me deprimía un poco (sólo un poco) la cuestión. No tengo un trabajo que me guste, pero tengo que reconocer que es una suerte en estos tiempos tener un trabajo al que volver. No siempre lo he tenido, y sé lo angustioso que es. Sea como fuere, el mío es un empleo "alimenticio", me permite ganarme la vida y poco más. A menudo pienso en la idea de "sentirse realizada" en el trabajo. Yo he pasado muchos años de mi vida siendo ama de casa, y me sentía mucho más realizada que ahora, salvo por la independencia económica que da el tener ingresos propios, cuestión importantísima. Supongo que en tareas y profesiones que obedecen a una vocación, sí se sentirá una gratificación adicional, pero no es mi caso ni el de la mayoría de las personas del medio social en el que me muevo, el de la clase trabajadora.

De todos modos, creo que las mayores dificultades y descontentos en el trabajo provienen de las relacciones personales, no del aspecto técnico del puesto que se ocupe. Lo he experimentado personalmente y hablado con las personas que conozco, y coinciden en esa cuestión.

A raíz del tema laboral me acuerdo ahora de los 33 mineros chilenos enterrados en vida. Están en un refugio subterráneo del que no pueden salir porque los empresarios nunca instalaron la escalera que debía devolverles a la vida en caso de desastre. Pienso en esos 33 trabajadores que ya llevan casi tres semanas en las entrañas de la tierra y que aún deben esperar otros tres meses antes de ser rescatados y se me hiela la sangre. Ojalá aguanten. Tres meses es mucho tiempo. No creo que todos tengan la fuerza mental (sobre todo mental) para soportar esa existencia torturada durante tanto tiempo. El calor, la claustrofobia, las crisis de pánico, la ansiedad, la convivencia forzosa en esas condiciones...

Me crié en una zona minera, tal vez por eso me siento identificada con esos obreros y sus familias. Imginarlos en esa situación me produce pesadillas.

Veo esa noticia por televisión y me asusta el contraste entre esa realidad y la que tanto se empeñan en meternos por los ojos los medios de comunicación, de misiones de paz en guerras que no son guerras, de programas de televisión donde el mayor mérito es haberse acostado con fulano y ser el primo de la cuñada del novio de zutano, de partidos políticos a los que se les ha perdido la ideología, de dineros que no hay pero depende de para quien...

Los verdaderos héroes casi siempre son anónimos.

Espero que estos tres meses sean muy cortos.

3 comentarios:

  1. El trabajo por muy vocacional que sea siempre es trabajo, pintar o escribir es gratificante si lo haces cuando quieres o como quieres y sin horario de entrega, las profesiones de riesgo son otra cosa...(lo sé muy bien), yo tambien espero que resistan y que sus jefes sean capaces de no escatimar gastos para sacarlos de allí. Un abrazo Ilona

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  2. Querida Ilona
    Estoy viendo ahora mismo a esos mineros en televisión,todos deseamos que cuanto antes puedan ver la luz del día ,sin duda hay profesiones mucho más duras que otras...
    Abrazos

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  3. Esperemos que estos sufridos y valientes mineros soporten y tengan fuerzas hasta ser rescatados con vida todos ellos, y que luego no sean olvidados y se los asista en todas sus necesidades.
    De los empresarios y políticos prefiero no opinar....
    cariños,
    maria cecilia

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