lunes, 9 de agosto de 2010

MI ABUELA

Con el paso del tiempo, según me hago mayor, me acuerdo cada vez más de mis abuelas.Tuve la suerte de conocer a mis cuatro abuelos y convivir mucho con ellos. Mis abuelas, además, vivieron muchos años, y así me hice adulta contando con su presencia, insustituible. No hay dulzura más grande que la de una abuela cariñosa. Leí hace unos días en Los miserables: "Hay padres que no quieren a sus hijos, pero no hay ningún abuelo que no adore a su nieto".

Como digo, cada vez pienso más en mis abuelas, las recuerdo y la hecho de menos. Tengo la sensación de que no supe hacerles ver quizá cuanto las quería, que caí en ese error tan común de no decírselo cuando aún podía. Creo firmemente que el amor es entrega, y me preocupa mucho que las personas a las que quiero lo sientan. Asi, me gusta decirlo, no me da vergüenza mostrar mis sentimientos. Sin embargo, creo que en eso fallé con mis abuelas.

Quiero escribir hoy sobre todo de mi abuela paterna. Tal vez porque con los años he llegado a la conclusión de que me parezco a ella. Era poco dada a contar anécdotas sobre sí misma, la recuerdo discreta y callada, y me reconozco en sus silencios, característica que compartimos. Mi abuela cantaba como un jilguero, en una época en la que la radio,la tele, no invadían la vida cotidiana con sus estridencias, las vecinas se asomaban a las ventanas del patio para oírla cantar. Creo que la inclinación artística que tenemos sus descendientes viene de ella. Y el amor a la música, mas acusado en su hijo, mi padre, y en mi hermano que en mí. Pero al cabo de los años, lo que más me llama la atención es que a pesar de la relacción estrecha que teníamos (yo era su nieta mayor) ella es un misterio para mí. Era una madre y abuela apasionada, pero en el fondo una desconocida para mí como mujer.

Mi abuela no tuvo una vida fácil, como toda su generación. Tuvo 11 hijos de los cuales sólo sobrevivieron cuatro. Perdió a su hija mayor con 8 años de edad, golpe del que no se recuperó nunca. De ese terrible dolor derivó una enfermedad mental que le acompañó toda su vida. No sé cual era el diagnóstico, en aquella época "se sufría de los nervios", y no he conseguido descifrar que le ocurría exactamente. Pero al menos tuvo una vejez tranquila y una muerte dulce.

Tengo en el corazón un remordimiento con respecto a ella. Siendo yo jovencita, una tarde de domingo pasé por debajo de su ventana, en la casa de mi tía, con quien vivió sus últimos años. Yo iba con mi novio, apresurada, leve, en otras cosas... pero la ví. Ella estaba asomada mirando la calle y no sé si me vio. Yo pasé de largo, aunque no me hubiera costado nada subir a saludarla o, al menos, agitar la mano, enviarla un beso...No lo hice, y en el mismo momento en que la perdí de vista sentí un pellizco en mi corazón.

Después de eso, la visité otras veces, me casé, tuve hijos a los que conoció, pero esa visita que no le hice, ese beso que no le dí en aquella ocasión me pesa como una losa.

Quería mucho a mi abuela, quería a mis abuelas, pero me pregunto si ellas sintieron cuánto. Seguramente, no lo suficiente.



5 comentarios:

  1. En mi tierra diriamos una flor no fa estiu, que quiere decir que una flor no hace verano...

    Siempre nos equivocamos pero creo que tu abuela, si te vio, lo entendió o no, pero no significa que la quisieras más o menos, cada cosa tiene su momento.

    Sus generaciones, costaba más expresar los sentimientos, y creo, sin duda que ella notaba tu amor, solo el hecho de estar a su lado ya es significativo.

    Mi abuela me crió y yo la quería con locura, hablabamos muchisimo y sabiamos una de la otra y no hay día que pase que no piense en ella.

    Paro, porque al final será un post y no un comentario como es mi intención!

    Besos

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  2. Tienes razón ...yo también tengo la sensación de que podía haber pasado más tiempo con mis abuelos en los últimos años,conviví con ellos a diarío hasta que me casé y después con mis hijos pequeños los visitaba casi a diarío pero luego a medida que los niños crecen empiezas a tener otras obligaciones,otros problemas...
    A mi abuela la perdí hace poco,hace solo cuatro Navidades,no pude despedirme de ella y es algo de lo que siempre me lamento...la recuerdo a diarío y la siento tan cerca...

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  3. Me encantaría dar contigo ese paseo
    Un abrazo

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  4. Hola Ilona, seguro que tu abuela te querìa muchísimo y entendía las cosas de la juventud... si la visitaste muchas veces entonces eso la hizo muy feliz!!!
    Gracias por visitarme,
    cariños

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  5. Hola Ilona
    Me alegro de oirte...termina pronto esos Nenúfares y enséñalos, ya estoy deseando verlos...para nada serán comparables a los de Monet porque seran tuyos y no de él , cada artista es único e irrepetible y sus cuadros también
    Besos
    Estaré atenta a tus entradas

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